4 jóvenes navarros liberados tras
dos años de prisión, por un delito que no cometieron
«No hay que
aclarar este caso, hay que aclarar la tortura y erradicarla»
Acaban de ser exculpados de un delito no cometido, pero por el
que confiesan que ya pensaban en pasar muchos años en la cárcel. Pero no
se creen protagonistas de una historia excepcional; de hecho, recuerdan que
hay muchos vascos condenados sólo por declaraciones en comisaría. Y se
niegan a ser utilizados por quienes avalan el sistema. Aurken Sola, Jorge
Txokarro, Ainara Gorostiaga y Mikel Soto se rebelan ante quienes les
comparan con «los cuatro de Guilford». Su caso, admiten, es inusual, pero
puede estar ocurriendo también hoy mismo, cada vez que un vasco está
incomunicado en comisaría.
¿Qué sensación tienen tras haber sido liberados tras dos años
de prisión?
Jorge TXOKARRO: Existe una alegría evidente porque estás en la calle
cuando ya no te lo esperabas. Pero lo que mejor define nuestro estado de ánimo
es la impotencia.
Mikel SOTO: Teníamos asimilado que nos íbamos a comer al marrón o que, al
menos, íbamos a ir a juicio.
J.T.: En operaciones policiales de este tipo, tienes muy pocas
posibilidades. Hay muchos casos que no tienen la relevancia del nuestro,
pero hay mucha gente joven que conoce la prisión simplemente por
declaraciones ante la Policía obtenidas bajo torturas. Nosotros no pensábamos
que íbamos a salir en libertad con las acusaciones que teníamos encima.
M.S.: Claro, es que ahora se habla de la existencia de informes policiales
que nos exculpaban, pero para nosotros las pruebas que había hace dos años
y las de hace dos meses eran las mismas. No había nada diferente.
¿Hay alguna hipótesis que explique todo lo ocurrido? ¿Por qué actuó
así la Guardia Civil y el resto del engranaje?
J.T.: Pienso que todo esto entra dentro de una estrategia generalizada que
se está dando en Euskal Herria, y a raíz de las ilegalizaciones mucho más.
La tortura se utiliza para sacar información, pero también para infundar
una especie de miedo generalizado en todos los ámbitos, y nos ha tocado a
nosotros por ser jóvenes y por tener un compromiso.
M.S.: En este sentido, cuando nos detienen a Ainara y a mí y luego a Jorge
y a Aurken, la pregunta que se hace todo el mundo es hasta dónde quieren
llegar. Porque si seguían tirando de la cuerda en Iruñea no se salvaba
nadie... Todos éramos personas muy visibles y conocidas en Iruñea.
J.T.: Por eso, el factor del miedo es muy importante para tratar de
intimidar a todo aquel que esté dispuesto a denunciar mil problemas que
pueda sufrir este pueblo.
¿Qué es lo que más molesta de todo lo escuchado tras la excarcelación?
M.S.: Todo lo que les hemos dejado de escuchar durante dos años y todo lo
que les hemos escuchado en estas dos últimas semanas es de vergüenza.
Mucha gente, fundamentalmente los responsables de EA y PNV, deberían
responder ante la opinión pública de un montón de cosas. ¿Cómo pueden
tener tanta cara de escandalizarse con la tortura y con la incomunicación
por parte de la Guardia Civil cuando su Policía aplica la incomunicación,
la «legislación antiterrorista», y tortura a ciudadanos vascos? ¡Pero si
nosotros nos hemos encontrado con esos detenidos en la cárcel! Hemos estado
con presos que han pasado por manos de la Ertzaintza y han sido torturados.
Y luego les oyes hablar de qué puede llegar a sentir una persona en esas
circunstancias... ¿Cómo se supone que la Ertzaintza consigue
autoinculpaciones si no es por medio de la tortura? ¡Es que así lo dice el
informe de la ONU! Van Boven dice que la Ertzaintza tortura, como la Policía
Nacional o la Guardia Civil. Han tenido un cinismo impresionante. Los de EA
se concentraron el otro día en Iruñea para pedir que se investigaran las
torturas sufridas por Ainara. ¡Pero si todos los detenidos en esa operación
denunciamos torturas! ¿Es que no lo sabían hace dos años? ¿O es que no
hay que aclarar las torturas a Mikel Aiensa? Nos hemos convertido ahora en
una excusa para hacer política en el sentido que a ellos les conviene. El
problema que vemos es que la polémica se está centrando mucho en nosotros,
pero ahora le está pasando lo mismo a mucha gente. ¡Ahora es cuando hay
que denunciar todo lo que ocurre con las detenciones preventivas, no cuando
salga el fiscal dentro de dos años diciendo que esas personas estaban en
una lista que no era tal! Hay elementos para que los partidos, las
instituciones y los colectivos sociales denuncien esa realidad. En resumen,
no es un problema de nosotros cuatro, sino de la estrategia que llevan los
estados, que, en el marco del conflicto, utilizan la Justicia y la legislación
y se saltan a la torera un montón de supuestas garantías que existen en
una democracia.
J.T.: Hemos estado viendo cómo responsables políticos echaban balones
fuera, cómo ni se dignaban a recibir a nuestros familiares. Y ahora te
utilizan, porque pasan de esa situación a, dos años después, aprovecharla
para salir ante la sociedad para posicionarse en defensa de los derechos
humanos.
¿Se sienten utilizados?
M.S.: A mí no me importa que los colectivos que nos apoyaron al principio
ahora usen nuestro caso para atacar al sistema desde su punto de vista.
Damos esta entrevista a GARA porque siempre ha dado tratamiento y
credibilidad a lo que decían nuestras familias. Lo mismo que
"Berria". Que Batasuna utilice este caso para dar una rueda de
prensa me parece legítimo, porque siempre nos han apoyado. Lo que me enfada
es que gente que ha pasado de nosotros ahora nos utilice y además intente
personalizar el caso en Ainara como excusa para aprovecharse del momento
postelectoral. No cuestionan la legislación antiterrorista ni la tortura en
su sentido más amplio. No basta con decir que hay que aclarar este caso. Lo
que hay que aclarar son todos los casos de tortura. Y erradicarla. Ellos
tienen la posibilidad. Si no aplican los nueve puntos de TAT, que apliquen
al menos los que propone Van Boven. ¡Están en connivencia con la tortura
que practica la Ertzaintza! ¡No se puede tener tanta cara!
¿Duele más esa posición de PNV o EA que lo que pueda decir Miguel
Sanz?
M.S.: Sanz es un impresentable y una persona que no está preparada para
vivir en democracia más que cuando le sirve para sus fines. Pero es sincero
y dice lo que le sale. El cree que somos etarras y dice que somos etarras.
Se descalifica a sí mismo, pero el resto duele infinitamente más. Ellos
saben que a Mikel Aiensa le torturaron o que la Ertzaintza tortura a quien
detiene, pero ahora les conviene denunciar nuestro caso y alimentan la teoría
del error judicial y piden responsabilidades en ese ámbito sobre Ainara,
pero se callan el resto. Esto es lo que más rabia me produce a mí.

¿Y esa comparación con los «cuatro de Guilford»?
J.T.: No estamos de acuerdo con las noticias que aparecen en algunos medios
de comunicación que nos presentan como los «cuatro de Iruñea». Puede que
el nuestro sea un caso especial, pero hay mucha gente que se enfrenta a algo
similar debido a la política represiva que se está llevando en contra de
la juventud y también contra movimientos culturales y sociales, porque últimamente
vemos que hay personas de avanzada edad que también están entrando en
prisión. Nuestro caso es algo especial, pero también es generalizado.
M.S.: Detrás de lo de los «cuatro de Iruñea» no hay un error, sino que
está el tema de las torturas. Nuestro caso es una excepción porque hemos
tenido una suerte de mil pares de narices. Pero es que hay un montón de
casos en los que, como no son tan espectaculares, la gente se come un montón
de años. Y a nadie le escandaliza. Si se quiere denunciar algo utilizando
nuestro caso, hay que generalizar, porque no es algo aislado. En la
Audiencia Nacional pasa esto semana tras semana, pero sólo informan sobre
ello GARA y alguno más. En estos casos ves que la mayoría de las condenas
son por declaraciones obtenidas bajo torturas. Y con eso solamente reparten
decenas de años de cárcel como si fueran caramelos.
J.T.: Utilizan a la Justicia para hacer frente a la reivindicación que
existe en Euskal Herria.
M.S.: Nosotros, hasta hace dos meses éramos cuatro putos etarras. Es así,
la gente no se pregunta los motivos cuando te han condenado. Ahora hemos
ascendido en el escalafón en el "Diario de Navarra" hasta
ciudadanos navarros, que es lo máximo que se puede ascender.
¿Qué pudo suponer la lucha de los familiares en defensa de su
inocencia?
En su momento no tuvo mucho eco... M.S.: Parte de lo que está pasando es
fruto del trabajo que han hecho nuestras familias. El detonante ha sido
ahora, pero el trabajo que hicieron las familias sembró la duda, y en otro
montón de sitios escandalizó. Entre otras cosas, prepararon unos dossieres
en los que aparecían nuestros testimonios de torturas y hay gente que nos
ha dicho que se le ponían los pelos de punto al leerlos. La duda se ha ido
fraguando durante dos años y ese trabajo ha dado sus frutos. Pero lo que no
se puede pretender es que tras siglos de ocupación militar e inquisición,
y con una dictadura de por medio, la sociedad tenga la madurez democrática
que tiene en Bélgica. Cuando estuve en Holanda en el juicio a Esteban
Murillo, el juez, que hablaba en flamenco, al mencionar la palabra «incomunicación»
lo hacía en castellano. Allí no tienen una palabra que defina esa
realidad. Son siglos de democracia y aquí hay lo que hay, y encima sufrimos
un retroceso.
J.T.: La impotencia no se limita a lo que ha pasado con nosotros, sino que
es general, ya que ves que se sigue manteniendo impune la tortura, un
sistema jurídico totalmente caduco y un Estado de desecho, más que de
Derecho. Te ves inmerso dentro de un barullo que está perfectamente
organizado. Nadie es inmune a esto. Le puede pasar mañana a cualquier otro.
Aurken SOLA: Cuando nos detuvieron vimos claro que, si nos hicieron lo que
nos hicieron, se lo podían hacer a cualquiera. No somos los únicos. A la
luz salen sólo algunas cosas, pero suceden muchas más.
¿Qué se le puede decir a quien siga negando la existencia de la
tortura?
M.S.: Es algo inasumible en una democracia. Pueden cambiar las leyes para
hacer lo que quieran: para alejar a los presos o para que no podamos
estudiar. Pero no pueden hacer una ley para amparar la tortura. Admitir que
se tortura es asumir que aquí no existe democracia, y ése es el problema.
Si hablas con un votante del PSOE y admite que se tortura, tiene que tomar
un compromiso ante eso. Así que prefieren no ver la tortura. El PP y el
PSOE tienen un pacto de Estado para decir que la tortura no existe. El año
que viene va a venir el Relator contra la Tortura y les va a volver a decir
a los del PSOE que existe la tortura, y van a decir lo mismo que el PP.
Al margen de todo esto, ¿qué conclusión se extrae del paso por la cárcel?
¿Cómo está la situación?
A.S.: Bastante mal, porque la regresión de derechos en el interior de las cárceles
es enorme. Por eso han puesto el Juzgado Central de Vigilancia
Penitenciaria. Cada vez aprietan las tuercas más con la reducción de las
visitas o poniendo vises entre semana. Fallaron con la dispersión y ahora
tiran de esta herramienta.
M.S.: En los dos años se ha notado mucho esa regresión, que se ha
extendido a muchas cárceles. La limitación de visitas a diez amigos, por
ejemplo, empezó en Soto, pero luego se extendió a todos los sitios, y cada
semana se suma una nueva. Pero el colectivo, aunque es más variado que
nunca porque hay gente presa por casi cualquier cosa, a la vez está más
unido que nunca. Y nos hemos sentido muy arropados.
Publicado por Gara
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