Chile - Octubre  2008

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De “informante” a candidato II:
El “reciclaje” radical


por Arnaldo Pérez Guerra
  

 
En la comuna de Casablanca, V Región, el “ex agente” Guillermo Peña González intenta ser reelegido como concejal del PRSD. Después del golpe de Estado, Guillermo Peña González bajo órdenes de ex fiscal naval Enrique Vicente -actual jefe del Consejo de Defensa del Estado de Valparaíso-, operó en los centros de torturas Academia de Guerra Naval y Cuartel Silva Palma, adscrito al tristemente célebre “Grupo Zorro Dos”.

Hoy Guillermo Peña, suboficial (r) de Carabineros, es candidato radical y funge de superintendente del Cuerpo de Bomberos de Casablanca. Guillermo Peña está inculpado en procesos por violaciones de los derechos humanos instruidos en Valparaíso. Su re-postulación ha causado indignación entre los vecinos de la comuna y familiares de víctimas de la dictadura. “El ex agente (Guillermo Peña) fue careado en uno de los procesos con el actual jefe del CDE de Valparaíso, ex fiscal naval y capitán de corbeta (r) Enrique Vicente Molina, estableciéndose en ese trámite judicial que Peña reconoció a Vicente como quien operaba en esos centros de detención y tortura en los cuales él era agente. Un informe policial en las causas que investiga la ministra Eliana Quezada, afirma que los hombres del Grupo Zorro 2 cumplían en la Armada ‘instrucciones del fiscal naval Enrique Vicente Molina’”, informó recientemente La Nación.

El caso se suma al denunciado por El Clarín de Fernando Enrique Moreno Vega, sindicado como “informante de la Oficina” por sus ex compañeros del FPMR y el Ejército Popular de Liberación (EPL), uno de sus desgajamientos en los años ‘90. A pocos días de cumplirse el aniversario 16 de la fuga de los presos políticos de la ex Penitenciaría, que costó la vida de tres jóvenes militantes del FPMR -acribillados por gendarmes y carabineros-, ex presos políticos y familiares se encuentran indignados tras enterarse de la candidatura a concejal por San Miguel de Moreno Vega, también hoy militante del PRSD.

Fernando Moreno Vega es acusado por sus ex compañeros de ser quien “filtró” a los organismos de seguridad los planes de la fuga del 10 de octubre de 1992. Ex presos políticos le acusan de haber sido “informante de la Oficina y de los servicios de seguridad” y le atribuyen responsabilidad en los hechos que culminaron con la muerte de sus compañeros y la recaptura, al borde de la muerte, de dos de ellos: Patricio Ortiz Montenegro y Pablo Muñoz Hoffman.

Fernando Moreno Vega es actualmente funcionario de la Municipalidad de San Miguel, donde se ha desempeñado en el Departamento de Deportes y en la Dirección de Desarrollo Comunitario. Sólo la alcaldía de San Miguel contestó nuestra solicitud de información sobre este “ex informante”. El PRSD y el comando por la reelección del alcalde de San Miguel Julio Palestro (PS) han guardado silencio en relación a las acusaciones contra Fernando Moreno Vega.

“En cuanto dice relación al señor Fernando Moreno Vega como funcionario de este municipio, puedo señalar que efectivamente éste ingresó al escalafón contrata con fecha 1º de febrero de 2007, siendo destinado a la Dirección de Desarrollo Comunitario para desempeñarse primero en el Departamento de Deportes de esa dependencia y luego destinado a cumplir funciones en la citada Dirección. Cabe señalar que la contratación del señor Moreno se encuentra totalmente ajustada a derecho, rigiéndose por los requisitos contenidos en el Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales y estando ratificada su contratación por la Contraloría General de la República. Actualmente el mencionado funcionario hace uso de permiso sin goce de remuneraciones por el período que señala la ley para los funcionarios públicos que postulan al Concejo Municipal en las próximas Elecciones Municipales”, nos señaló el alcalde (s) de San Miguel David Sierra Cisternas. Sobre las acusaciones que pesan sobre Moreno Vega prefirió no referirse.

El reconocido informante de “la Oficina” Humberto López Candia fue quien señaló a Fernando Moreno Vega como “informante de la Oficina”. Fernando Moreno Vega solicitó la “restitución de sus derechos políticos” al Senado y el Ministerio de Justicia en el año 2003 y, posteriormente, el 2005, lo que implicaría que fue condenado por alguno de los hechos de los que le acusó la policía en mayo de 1990, tras ser detenido junto a Jorge Espínola Robles, acusados de pertenecer al FPMR, de asaltar la zapatería Calandre, de porte y tenencia de armas y de ser los autores del homicidio del coronel de Carabineros Luis Fontaine Manríquez y de lesiones graves a su acompañante.
 
En la época en que Fernando Moreno permaneció detenido junto a los presos políticos en la ex Penitenciaría, el abogado Isidro Solís Palma, también militante PRSD fue jefe de la División Ejecutiva de la Secretaría General de la Presidencia y, luego, Director Nacional de Gendarmería. Posteriormente, Isidro Solís fue designado jefe de la Dirección de Seguridad Pública e Informaciones -sucesora de “la Oficina” o Consejo de Seguridad Pública. En 2006, Isidro Solís fue nombrado Ministro de Justicia.

Después que el FPMR dio muerte al ideólogo del régimen militar y senador UDI Jaime Guzmán en abril de 1991, el gobierno creó el Consejo de Seguridad Pública, encabezado por el socialista -y hoy diputado- Marcelo Schilling. Meses después de la aparición de “la Oficina”, se dictó la Ley de Delación Compensada o de Arrepentimiento Eficaz. Posteriormente, la continuadora de “la Oficina” pasó a llamarse Dirección de Seguridad Pública e Informaciones (DISPI), y fue encabezada por Mario Papi, quien fuera senador, también militante PRSD.

Las organizaciones revolucionarias fueron el principal blanco de los organismos de inteligencia y seguridad de los gobiernos concertacionistas, desatando hacia ellas una represión que incluyó acciones “selectivas”. En su mira estuvieron los subversivos adscritos al MIR, el FPMR -y sus desgajamientos- y el MAPU-Lautaro. Para la “guerra sucia” el gobierno creó “la Oficina”, aumentó la dotación policial, y ofreció la “delación compensada” a detenidos, cooptando a ex presos y ex militantes de éstas organizaciones, además de destinar recursos para el reclutamiento de “informantes” y “colaboradores” algunos de las filas del PC y el MIR.

“Los hechos, las repercusiones de la Operación Dignidad o fuga de la ex Penitenciaría, marcada a hierro candente por la traición y el crimen, siguen estando vigentes… Según la prensa, ya a principios de septiembre el gobierno había recibido un informe de organismos policiales sobre la planificación de una fuga, información obtenida fruto de una traición que no se olvida”, decía el FPMR el 2002, en su página web, al cumplirse una década de la fuga.

En un comunicado público titulado Por los compañeros asesinados en la fuga del 10 octubre de 1992. El FPMR ante la candidatura del soplón Fernando Moreno, que nos hizo llegar el FPMR se señala: “Estas elecciones municipales no solo son el nicho de las ambiciones partidistas y las pugnas por la hegemonía en el bloque dominante como hemos denunciado, sino también un circo putrefacto donde se suceden las peores representaciones y lo más bajo de la política actual, agregándose al grueso de las candidaturas más de un tránsfuga, corrupto o soplón. Una muestra de ello es la postulación a ‘concejal’ de un delator e informante del otrora Consejo Coordinador de Seguridad Pública, más conocido como ‘la Oficina’. Su nombre es Fernando Enrique Moreno Vega, militante del Partido Radical Social Demócrata (PRSD), funcionario de la Municipalidad de San Miguel en su Departamento de Deportes. Moreno Vega es un ex preso político que al momento de ser detenido el año 1990 no formaba parte de las filas del FPMR como ha circulado por ahí (al margen que la policía en su momento lo vinculara con nuestra organización), responsable en el ‘92 de la filtración de información que permitió a los aparatos represivos dar muerte a nuestros hermanos Pedro Ortiz Montenegro, Mauricio Gómez Lira y José Miguel Martínez, los cuales el 10 de octubre de ese año intentaron junto a otros prisioneros alcanzar la libertad… Al cumplirse 16 años de estos hechos, afirmamos que los combatientes Rodriguistas y en general los revolucionarios, han asumido con dignidad y responsabilidad las consecuencias y posibles costos de esta lucha, y por principios no han aceptado ni toleran la colaboración con los enemigos del pueblo y sus aparatos represivos, triste rol que le tocó jugar a este sujeto así como otros que ya pagaron por tan vil acto, el cual reconoció su labor de informante al ser confrontado por los compañeros presos políticos posteriormente a la fuga, debiendo Gendarmería aislarlo para su protección por órdenes ‘superiores’... No es la primera ni será la última vez que gobiernos como éstos fomenten la traición y la colaboración como estrategia para desarticular a las organizaciones revolucionarias, es la misma podredumbre ética y moral que origina la corrupción y las sucias maniobras, los cuoteos y arreglines de esta clase política, prácticas que expresan además el carácter de este sistema y modelo económico decadente. Seguramente la posibilidad de optar a cargos públicos o de ‘representación popular’ es la recompensa que personajes como Moreno Vega recibe finalmente de parte de sus pares, como lo han expresado entre pasillo dirigentes de su propio partido. Aunque es cierto también que tarde o temprano estos elementos reciben el castigo que la historia y los pueblos dan a los traidores, en la calle, pisoteados y hasta negados por sus propios compinches”.

Según ex presos políticos y familiares que conocieron a Fernando Moreno mientras estaba detenido en la cárcel de San Miguel y, luego, en la ex Penitenciaría, su calidad de “informante” se refrendó tras la fuga y la inusitada rapidez y presencia policial en las afueras de la penitenciaría la mañana del 10 de octubre de 1992. Según ex presos políticos “la Oficina” y los aparatos de seguridad sabían de la fuga gracias al “infiltrado” Moreno Vega en las filas del colectivo de presos políticos rodriguistas. Otro hecho que confirmaría lo anterior, es la confesión que hizo el reconocido ex informante de “la Oficina” Humberto López Candia, quien, en diversas investigaciones periodísticas, señaló a Fernando Moreno Vega como “informante”, lo que no fue desmentido.

Según López Candia, personeros de Gendarmería que en 1992 investigaron la fuga habrían confirmado que el Ministerio del Interior -del cual dependía “la Oficina”- supo con antelación que los presos políticos planificaban el escape. De acuerdo con su versión, después del intento de evasión, dos presos políticos cayeron bajo “sospechas”. Uno de ellos fue el propio Fernando Moreno Vega, que debía salir con el grupo que se fugaría el 10 de octubre de 1992, pero, a último minuto, “desistió”. Según ex presos políticos, algunos días después de la fuga, tras el retorno de los sobrevivientes Patricio Ortiz Montenegro y Pablo Muñoz Hoffman a la galería de los presos políticos, Fernando Moreno Vega fue interrogado por sus compañeros y les habría confesado que era “informante de la Oficina” y que había “filtrado los planes de escape a las autoridades”, lo que motivó su golpiza y expulsión del colectivo.

Según una versión “la violenta reacción obligó a que se le separara junto al segundo sospechoso…  Uno de ellos dijo a los gendarmes que desde hacía varios años era informante de la DIPOLCAR, entonces dirigida por el general Sergio Lütjens, quien estaba al tanto de los planes de escape”, recoge el blog Historia no oficial del FPMR que acopia profusamente el testimonio del informante Humberto López Candia.

Seguimos esperando una versión oficial del Partido Radical Social Demócrata (PRSD) sobre Fernando Enrique Moreno Vega, acusado y detenido como miembro del FPMR, señalado posteriormente por sus compañeros como “informante de la Oficina”, y hoy militante radical, funcionario municipal y candidato a concejal por ese partido.

Foto: El "informante" Fernando Enrique Moreno Vega en la calle 15 de la ex Penitenciaría, en 1991.

(*) Publicado por El Clarín www.elclarin.cl




De “informante” a candidato
por Arnaldo Pérez Guerra