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Chile: Embarazo adolescente, un
problema que no cede
por Daniela Estrada
La mortalidad materna e infantil y la
desnutrición crónica son variables sanitarias en las que Chile puede
mostrar avances ejemplares. Pero hay un grave problema social que queda en
segundo plano y no cede: la maternidad adolescente.
"A una le da miedo,
vergüenza hablar de sexo con los padres y profesores. Tampoco puedes ir a
los consultorios a pedir anticonceptivos porque ahí todos te conocen",
relató a IPS Maura Escobar, una chilena que a los 15 años fue madre de
María, ahora de cuatro meses.
Cuando supo que estaba embarazada, intentó abortar por varios medios.
Bebió infusiones, tomó clases de artes marciales y hasta pensó en comprar
misoprostol, un medicamento paras las úlceras gástricas con efectos
abortivos. Pero no tenía dinero.
Con cinco meses de gestación, una amiga la llevó a Chile Unido, una
fundación privada sin fines de lucro que entrega apoyos concretos a
mujeres con embarazos indeseados, para evitar que aborten.
Este país austral es uno de los escasos en el mundo que penaliza cualquier
tipo de interrupción inducida del embarazo, inclusive si la vida de la
madre está en riesgo.
Durante sus últimas semanas de embarazo, la adolescente debió ser
hospitalizada por diversas complicaciones y su hija nació prematura.
La de Escobar es una historia repetida en Chile y América Latina, la
región que tiene una de las mayores tasas de embarazo adolescente del
mundo. Del total de nacidos vivos en Chile, cerca de 15 por ciento
corresponden a madres menores de 19 años. La mayoría de ellas pertenecen a
los sectores más pobres.
"Son mujeres que deben cambiar sus proyectos de vida, que tienen pocas
posibilidades de terminar una carrera profesional y de trabajar, porque la
mayoría se quedan cuidando a sus hijos, lo que no sucede con los padres
adolescentes", comentó a IPS Claudia Dides, directora del Programa de
Género y Equidad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)
Chile.
Además de ser un riesgo para la salud de las adolescentes, la maternidad
antes de los 19 años suele reproducir la pobreza y la desigualdad de
género, sostienen los expertos.
En la populosa comuna La Pintana de la capital chilena, se registró en
2006 una tasa de 80,9 hijos de madres de 15 a 19 años por cada mil
mujeres, mientras que en la rica comuna de Vitacura, que dobla a la
primera en Índice de Desarrollo Humano medido por ingresos, se registró
una tasa de sólo 6,8 nacimientos en este grupo.
En un trabajo conjunto, Flacso y el Fondo de Población de las Naciones
Unidas identificaron 10 desafíos en salud sexual y reproductiva en Chile,
en el marco del Plan de Acción de la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo de El Cairo y los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, acordados en 1990 para ser cumplidos en 2015.
"El primero de ellos justamente tiene que ver con el embarazo en la
adolescencia", indicó Dides. Los otros se relacionan con carencia de
educación sexual y servicios de salud sexual y reproductiva (SSR) para
jóvenes, aumento de las infecciones de transmisión sexual en adolescentes
y déficit de estadísticas sobre aborto.
A ellos se suman los problemas en el acceso y entrega de la anticoncepción
de emergencia, la falta de pertinencia étnica en programas de SSR y
VIH/sida y la baja participación de los hombres en el cuidado de los
procesos reproductivos, entre otros.
EMBARAZO ADOLESCENTE RESISTE
Entre 2000 y 2005, la cantidad de nacidos vivos en el país bajó de 248.694
a 230.831, en consonancia con el envejecimiento de la población. Pero la
tasa de fecundidad adolescente no ha disminuido con la misma velocidad que
la de las mujeres mayores de 19 años. Preocupa especialmente lo que está
sucediendo con las menores de 15.
Entre los quinquenios 1990-1995 y 2000-2005, la maternidad en jóvenes de
15 a 19 cayó 9,5 por ciento, mientras que entre aquellas de 20 a 24 años
bajó 30,6 por ciento. En tanto, la tasa de hijos de madres menores de 15
años por cada mil nacidos vivos bajó apenas de 4,2 a 4,1 entre 2000 y
2005.
En términos absolutos, a principios de la actual década nacieron 1.054
hijos de madres menores de 15 años y 39.216 de mujeres de 15 a 19 años,
cifra que se redujo progresivamente hasta 2004, cuando hubo 906 y 33.522
nacimientos, respectivamente.
Pero desde ese momento se observa un repunte. En 2005, hubo 953
nacimientos de madres de 10 a 14 años y al año siguiente 954. Lo mismo
sucedió en el tramo de 15 y 19 años: en 2005 se registraron 35.143
nacimientos, y 36.819 en 2006.
VOLUNTAD POLITICA
Entre 1991 y 2007 se han realizado 40 estudios sobre embarazo adolescente
en Chile. "Hay evidencia científica para tomar decisiones políticas",
concluyó Dides.
Los expertos coinciden en que el persistente embarazo adolescente está
relacionado con el bajo uso de métodos anticonceptivos, sobre todo en
sectores pobres, con la ausencia o débil educación sexual y con la falta
de servicios de salud especializados para las más jóvenes.
La última gran apuesta del gobierno es el Plan Participativo de
Actividades de Educación en Sexualidad y Afectividad, incluido en la
política del sector para el quinquenio 2005-2010. El Ministerio de
Educación aseguró a IPS que se han ido cumpliendo sus objetivos.
Pero Dides tiene otra visión. "Desde 1993 se vienen planteando una serie
de programas sobre sexualidad adolescente, pero ninguno logra
transformarse en una política pública persistente en el tiempo. Lo que se
hace son pequeños intentos pilotos, que dependen de las voluntades
políticas de los ministros de turno", afirmó.
Según esta experta, el Ministerio de Educación "ha sido uno de enclaves
más retrógrados en el campo de la educación sexual. Yo me atrevería a
decir que han sido muy poco responsables con la juventud chilena, por
cuestiones ideológicas".
Desde la restitución de la democracia en 1990, Chile es gobernado por la
centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia, una
coalición que incluye al conservador Partido Demócrata Cristiano.
Desde el próximo año el Ministerio de Educación también gestionará "un
proceso de diálogo con expertos, entidades de formación de docentes y
organizaciones vinculadas a la educación en sexualidad y afectividad" para
definir una "trayectoria educativa" en esta área, explicaron sus
portavoces a IPS.
Además, se pretende lograr una mayor articulación con el Ministerio de
Salud para intervenir de mejor forma en el ámbito local. Pero el futuro es
incierto, porque en marzo de 2010 finalizará el gobierno de la socialista
Michelle Bachelet, gran impulsora de políticas sociales de vanguardia y
con perspectiva de género.
ESPACIOS CERCANOS
Las jóvenes que se atienden diariamente en el Centro de Medicina
Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Universidad de
Chile relatan que no pueden hablar con sus padres sobre sexualidad,
comentó a IPS la asistente social Electra González, subdirectora de esta
institución con 28 años de experiencia.
Entonces, las precauciones que ellas logren tomar dependen del grado de
autonomía y de las habilidades que hayan desarrollado personalmente,
apuntó.
"Faltan servicios que sean atingentes a las y los jóvenes y adolescentes,
servicios que se caractericen por calidad en la atención, y sean hechos
para ellas y ellos, con ellas y ellos, porque, como hemos visto en varios
estudios, las jóvenes siguen yendo a donde va la mamá, la abuela, y ahí
hay problemas", puntualizó Dides.
En este sentido, se destacan los "Espacios Amigables" que desde este año
se están abriendo para los jóvenes en los servicios primarios de salud, en
horarios diferenciados y atendidos por un partero o partera y un psicólogo
o asistente social.
Esos mismos equipos están yendo también al "encuentro con la comunidad en
terreno", aseguró a IPS Paz Robledo, encargada nacional del Programa de
Adolescentes y Jóvenes.
Ese proyecto se enmarca en la Política Nacional de Salud de Adolescentes y
Jóvenes 2008-2015. Este año se implementaron 54 espacios en 54 comunas y
en estos momentos se está discutiendo el presupuesto para contar con 277
centros en 2010.
En tanto, en el parlamento duerme un proyecto de ley sobre Información,
Orientación y Prestaciones en Materia de Regulación de la Fertilidad,
presentado por Bachelet para garantizar la entrega gratuita y confidencial
de todos los métodos anticonceptivos, incluidos los de emergencia, a todas
las mujeres mayores de 14 años.
Esto obedece a que el Tribunal Constitucional prohibió en 2008 la
distribución de la llamada píldora del día después en los servicios
públicos de salud, acogiendo un recurso presentado por diputados
conservadores contra un decreto dictado en 2007 por Bachelet. Según
Robledo, el país está en deuda con sus casi 4,3 millones de adolescentes y
jóvenes, que representan 25,7 por ciento de la población del país.
A su juicio, falta discutir "¿cuál es el adolescente y joven que queremos
para nuestro país?, ¿cuál es la institucionalidad más eficiente para
coordinar los esfuerzos sectoriales tendientes a generar protección social
para este grupo poblacional?" y qué nivel de recursos son destinado a esta
tarea.
Mientras esto se define, Maura Escobar ve "muy esperanzada" su futuro, una
suerte excepcional según los expertos. Su madre ahora la apoya totalmente,
puede seguir sus estudios y aunque perdió el contacto con el padre de su
hija, un joven de 23 años, no duda de que ella y María saldrán adelante.
Eso sí, "mi vida cambió para siempre", reflexionó con su bebé en brazos.
(*) IPS. Foto: Daniela
Estrada.
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