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Delegación
participó en Comisión de Derechos Humanos
La
voz mapuche en Ginebra

Una importante delegación mapuche participó, la
segunda semana de abril, del 60 Período
de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas, en la ciudad suiza de
Ginebra. En dicha instancia se realizó además la
presentación oficial del Informe del Relator
Especial, Rodolfo Stavenhagen, quién visitó diversas
zonas del Gulumapu en julio del año 2003, constatando
“graves” violaciones de derechos humanos.
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Lentamente,
la situación del Pueblo Mapuche comienza a ganar
espacios en la comunidad internacional. Así lo
demuestra el reciente viaje de dirigentes mapuche
a Ginebra, Suiza, para participar del 60 Periodo
de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de
la ONU. Encabezando esta delegación se encontraba
el dirigente Aukan Huilkaman, del Consejo de Todas
las Tierras, organización que posee una vasta
trayectoria en tareas de denuncia a nivel de
organismos internacionales. Lo acompañó Edmundo
Lemún, padre del joven Alex Lemún, miembro de la
Coordinadora Arauko-Malleko y quién fuera
brutalmente asesinado por la policía uniformada
chilena en diciembre del 2002, mientras
participaba de una recuperación de tierras al
interior de la comuna de Ercilla. Según señaló
Huilkaman, la participación del padre del joven mártir
fue consecuencia directa de la denegación de
justicia que ha sufrido en Chile por parte de los
tribunales civiles y militares encargados de
investigar los hechos y sancionar a los
responsables. “Edmundo Lemún asistió a la sesión
de la Comisión de Derechos Humanos porque en
Chile no ha encontrado justicia y los tribunales
militares junto al gobierno se han esforzado para
encubrir esta violación al derecho a la vida de
su hijo Alex”, señaló.
La
participación e intervención del padre de Alex
Lemún en Ginebra fue gestionada por el Grupo
Internacional de Trabajo sobre Pueblos Indígenas
(The International Work Group for Indigenous
Affaire, IWGIA), organismo de derechos humanos con
base en Copenhague y que posee estatus consultivo
al interior del sistema de las Naciones Unidas. En
Chile, numerosos delegados de diversas
organizaciones e identidades territoriales mapuche
suscribieron e hicieron pública una misiva en
respaldo al viaje emprendido por el padre del
joven mártir. “Lemún era un luchador de las
nuevas generaciones que reclaman sus tierras y
defendía el derecho a desarrollar nuestra
cultura. Se rebeló contra la pobreza que provocan
las empresas forestales que acorralan a las
comunidades y contaminan sus tierras. Protestaba
contra la marginación que el Estado ofrece a los
jóvenes mapuche, obligados a emigrar, someterse y
renegar de su historia. La bala de un policía
terminó con su vida hace 15 meses y su muerte
sigue en la impunidad”, señalaron en la carta.
Según
precisaron fuentes del Consejo de Todas las
Tierras, el viaje de ambos a Ginebra tuvo como
propósito además “apoyar el informe (de
Stavenhagen) y sus recomendaciones, considerando
que el informe representa uno de los logros mas
relevante del movimiento mapuche y en particular
del Consejo de Todas las Tierras en cuanto haber
llevado la temática mapuche al interior del
Sistema Internacional de Naciones Unidas”. Según
señaló el werken José Naín en un comunicado
difundido en Chile, “el informe y sus
recomendaciones es un llamado de atención y a la
vez un exhorto a la retrograda clase política
chilena, tanto de los partidos políticos de la
concertación y de la derecha representada en la
Unión Demócrata Independiente y Renovación
Nacional, que se han negado a legislar a favor de
nuestro pueblo”. A juicio del dirigente, son
pocos los países del mundo que son sometidos a
revisión por su política en materia de derechos
humanos por parte de la Comisión de Derechos
Humanos de Naciones Unidas. “A modo de ejemplo
en Sur América, Colombia en este momento esta
siendo revisado su política en derechos humanos y
Chile por su política retrograda con relación a
los Pueblos Indígenas y sus derechos. Sin
embargo, tenemos la convicción que el informe en
el marco del sistema internacional, constituye un
paso fundamental en la lucha del Pueblo Mapuche
por la restitución de las tierras y el
territorio, la participación política indígena,
la erradicación del racismo y la discriminación
en los tribunales y el derecho a la libre
determinación”, preciso.
El
60 Período de Sesiones de la Comisión de
Derechos Humanos fue el marco elegido por el
Relator de las Naciones Unidas, Rodolfo
Stavenhagen, para dar a conocer su Informe que
contiene un diagnóstico y recomendaciones sobre
la situación de Derechos Humanos de los Pueblos
Indígenas tanto en Chile como en México. El
informe, entregado oficialmente a la Comisión el
pasado 08 de abril, fue acogido con satisfacción
por las organizaciones mapuche y de diversos
organismos de derechos humanos, ya que es tajante
en la condena hacia la “criminalización” y
“judicialización” que el Estado chileno ha
ejecutado en contra de las reivindicaciones
mapuche en los últimos cuatro años. Justamente,
en una de sus principales recomendaciones del
Relator señala que “bajo ninguna circunstancia
deberán se criminalizadas o penalizadas las legítimas
actividades de protesta o demanda social de las
organizaciones y comunidades indígenas y no deberán
aplicarse acusaciones de delitos tomados de otros
contextos (“amenaza terrorista”, “asociación
delictuosa”) a hechos relacionados con la lucha
social por la tierra y los legítimos reclamos indígenas”.
En
Chile, en tanto, diversos actores políticos y
sociales mapuche manifestaron –a través de un
comunicado público- su total adhesión al Informe
de Stavenhagen. “Como miembros del pueblo
mapuche y, representando a nuestras comunidades y
organizaciones, manifestamos nuestro
reconocimiento a la labor del Relator y apoyamos
las recomendaciones de su Informe que buscan
mejorar el desarrollo social, económico y la
participación de nuestras comunidades. Esperamos
que su informe ayude a mejorar la situación de
derechos humanos en Chile y sea un aporte para
erradicar la discriminación y racismo contra
nuestro pueblo. Apoyamos particularmente sus
recomendaciones en materia de administración de
justicia y que exigen al gobierno terminar con la
criminalización de nuestras demandas, respetar el
derecho internacional, considerar una amnistía
para los presos políticos mapuche y hacer
justicia para el joven Alex Lemún. Como expresa
el Relator, el derecho a la libre determinación
es un derecho universal reconocido para todos los
pueblos. Nuestro pueblo tiene el derecho a
expresar y exigir sus derechos sobre la tierra y
los recursos necesarios para el desarrollo de
nuestra vida y cultura. El futuro del pueblo
mapuche y el estado de Chile no está en el
sometimiento de uno hacia el otro”, señalan
–entre otros- los dirigentes Julio Chehuin, Andrés
Reuca, Leonardo Calfuqueo, Domingo Raín, Adolfo
Millabur, Jorge Hueque, Juan Painemal y Galvarino
Raimán.
Asimismo,
el Programa de Derechos Indígenas de la
Universidad de La Frontera de Temuko, hizo llegar
al relator un texto a la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU, entregando su respaldo a las
recomendaciones estipuladas en el Informe.
“Coincidimos con el Relator en que la
responsabilidad fundamental en esta grave situación
corresponde al Estado. Nos parece importante
subrayar, sin embargo, que junto a la
responsabilidad que en esta situación cabe al
legislativo y al poder judicial, el ejecutivo es
también responsable, de modo importante, de las
violaciones a los derechos humanos de los pueblos
indígenas que el constata en su Informe. En
efecto, el ejecutivo ha desarrollado una política
contradictoria hacia los pueblos indígenas que
claramente resulta cuestionable desde la
perspectiva de los derechos humanos. Así,
mientras ha dado impulso a una política sectorial
que intenta promover el desarrollo indígena, ha
respaldado o ejecutado directamente proyectos de
inversión en áreas indígenas que no son
consultados de un modo adecuado con sus
comunidades y que los impactan adversamente”, señalan.
La
Asociación Americana de Juristas, órgano no
gubernamental con estatuto consultivo especial
ante la ONU, también fue categórica en denunciar
al Estado en su intervención realizada en el
Palacio de Las Naciones, alertando sobre la
utilización por parte de las autoridades de la
Concertación de “medidas antidemocráticas”
en contra de las comunidades movilizadas por sus
derechos territoriales en la zona sur de Chile.
“Es de lamentar que en los 14 años de gobiernos
democráticos, sucesivos a la repudiada dictadura
militar presidida por el General Pinochet, se haya
retrocedido en el respeto de los derechos de los
pueblos indígenas en Chile. Si bien es cierto, en
1993 se promulgó la Ley Indígena Nº 19,253, sus
disposiciones fundamentales ya estaban anuladas
por otros cuerpos legales existentes tales como el
Código Minero, la Ley de Pesca y el Código del
Agua, que se encuentran en un régimen
completamente indepen-diente de la propiedad de la
tierra y del uso productivo que pueda tener. La
mayor parte de los recursos naturales de las áreas
indígenas están concesionados a terceros,
privando a las poblaciones originarias de sus
derechos tradicionales de acceso al uso de los
recursos naturales para su supervivencia. El
parlamento chileno, integrado con senadores
vitalicios, comprometidos y designados por la
dictadura de Augusto Pinochet, se ha negado a
aprobar reformas constitucionales en materias indígenas
y a ratificar el Convenio 169 de la OIT, que
reconoce y protege los derechos de los pueblos
originarios”, señaló el organismo a través de
su delegado en Ginebra, el jurista Jaime Valdés.
“Esta
situación ha sido acompañada por una desmesurada
represión policial cuyo objetivo es el
amedrentamiento, la perdida de identidad como
pueblo y el despojo de los recursos económicos
históricos. Empresas trasnacionales, forestales y
latifundistas nacionales y extranjeros, en
estrecha alianza y complicidad con el Estado
chileno, han sido los promotores de esta situación.
El allanamiento de viviendas y destrucción de las
mismas; la violenta represión a sus actividades
reivindicativas y culturales; la presencia
constante de la policía civil y militarizada en
sus comunidades; el sobrevuelo de helicópteros
militares y amenazas a la población civil; la
agresión física a hombres, mujeres y niños
desarmados, incluso con armas de guerra, presenta
un panorama similar al de los Territorios Ocupados
de Palestina”, agregaron.
No
escapó al análisis de esta asociación el hecho
de que decenas de dirigentes se encuentran hoy
encarcelados y condenados a largas penas de prisión,
muchas de ellas decretadas a través de procesos
fraudulentos, realizados por tribunales
dependientes de la justicia militar y civil. Para
esta asociación, “las protestas mapuche han
sido reprimidas y han arrojado como resultado un
sinnúmero de presos políticos y manifestantes
heridos a bala por las fuerzas policiales”.
Finalmente, terminan señalando que la “Comisión
debería adoptar integralmente el Informe del
Relator Especial y crear o establecer los
mecanismos apropiados y necesarios para dar
seguimiento a las recomendaciones del mismo. También
debería exigir al gobierno chileno como mínimo e
incondicionalmente, la libertad inmediata de todos
los presos políticos mapuche, el inicio de
procesos destinados al reconocimiento
constitucional de los pueblos aborígenes y la
ratificación del Convenio 169 de la OIT”.
En
el mismo contexto, la Federación Internacional de
Derechos Humanos (FIDH), con sede en Paris,
aprovechó la sesión en Ginebra para dar cuenta
oficial de un Informe sobre Chile ante la ONU,
denominado “Pueblo Mapuche: Entre el Olvido y la
Exclusión”. Cabe recordar que la FIDH envió
una Misión Especial a Chile el año 2002 para
revisar la situación de derechos humanos del
Pueblo Mapuche, entregando un diagnóstico
lapidario en contra del Estado chileno y las
empresas transnacionales que operan en diversos
puntos del Wallmapu. El informe, que está
traducido a varios idiomas, cuenta con más de 50
páginas, con especial énfasis al conflicto con
las empresas madereras y su expansión forestal;
el conflicto generado por la Hidroeléctrica Ralko
de Endesa-España y la situación de los procesos
y encarcelamientos de comuneros mapuche, así como
también sobre el violento accionar de la policía
civil y uniformada chilena. Al igual que sucede en
el Informe de Stavenhagen, la FIDH en este
documento entrega una serie de recomendaciones
para mejorar las políticas del Estado y para
prevenir y reparar situaciones violatorias a los
derechos del Pueblo Mapuche. La
única voz disidente se escuchó por parte de
Marcelo Calfuquir, delegado ante la ONU del
Instituto de Investigación y Apoyo al Desarrollo
Económico, Social y Cultural de los Pueblos Indígenas
de Chile (INREDECS), quien manifestó el desacuerdo
y la disconformidad de su organización por la forma
en que Stavenhagen “trató o no trató” algunas
situaciones graves de violaciones de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales que
aquejan a los mapuche.
* Reportaje publicado en Periódico Azkintuwe,
Abril de 2004. Pag: 10 y 11.
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