Chile - Noviembre  2009

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Mentir, que algo queda

por Pedro Cayuqueo

Imposible de sofocar con represión, el objetivo del gobierno pareciera enfocarse en contener la lucha mapuche en los medios. En plena recta final de una campaña presidencial que se observa compleja, cuando no adversa en el horizonte, la orden del día en La Moneda pareciera ser “mentir, mentir, que algo queda”.

“Un histórico encuentro sostuvieron ayer en La Moneda la Presidenta Michelle Bachelet y lonkos de la Alianza Territorial Mapuche, entidad que ha liderado las últimas tomas de predios en la Araucanía. En la inédita reunión, también participaron los gremios empresariales que han sido objetivo de ataques, como los agricultores y camioneros. Los mapuches realizaron una rogativa en el Salón O’Higgins para bendecir el encuentro. Luego, la Mandataria agradeció su presencia y destacó la importancia de lograr acuerdos a través del diálogo”.

Lo anterior, publicado por La Nación el pasado viernes 6 de noviembre y reproducido por la cadena de periódicos de El Mercurio, pretendía ser una bomba noticiosa. Tras meses de conflicto declarado, con comunidades movilizadas en diversos puntos de la zona sur, decenas de fundos ocupados, cientos de familias mapuches violentadas por Carabineros, un joven comunero asesinado por la espalda y observadores internacionales arribando al país para constatar dicho escenario de conflicto, el gobierno se anotaba un triunfo político de proporciones.

No solo lograba que la Alianza Territorial Mapuche, entidad duramente reprimida por su liderazgo en las movilizaciones, aceptara deponer su actitud “beligerante”. También que sus dirigentes se sentarán en una misma mesa con empresarios representantes de diversos gremios del sur, ambos sectores -en teoría- enemigos acérrimos. Y todo ello posible gracias al liderazgo de la Presidenta Michelle Bachelet, paladín del “diálogo” en la resolución de un conflicto histórico para el país y que anteriores administraciones jamás lograron siquiera comprender. Simplemente grandioso.

¿Qué diferencia el gobierno de Bachelet de la administración Aylwin, Frei o Lagos? Su departamento de relaciones públicas, a todas luces. Y es que la denominada “cumbre” entre mapuches y empresarios publicitada por La Nación no pasó de ser una estudiada operación comunicacional. Una operación de desinformación pública, de manipulación, de contrainteligencia a fin de cuentas, que solo buscaba desviar la atención de la ciudadanía de lo central: un escenario de conflicto que lejos de aminorar se agrava aun más día tras día en el sur de Chile. Sino, ¿cómo entender que se publicite, con bombos y platillos, una reunión donde uno de los actores principales no estuvo presente?

En los hechos, ningún dirigente de la Alianza Territorial Mapuche asistió a la reunión. Más grave aún, los dos “lonkos” invitados a La Moneda y señalados por La Nación como “voceros” de la entidad mapuche jamás fueron tales. Arnoldo Ñanculef, uno de ellos, resultó ser un ex operador político del departamento indígena del Partido Socialista, hoy presidente de una Asociación Indígena dedicada a la gestión empresarial y con nexos que van desde CorpAraucania –gremial empresarial de Temuco- hasta Forestal Bosques Cautín. Hugo Alcaman, el otro “lonko” citado por La Nación, resultó ser por su parte un suboficial retirado de la FACH y actual empresario del rubro turístico en Temuco. Es, además, uno de los más entusiastas promotores del megaproyecto “Aeropuerto Internacional de La Araucanía”, impulsado por el MOP en la comuna de Freire y al cual se oponen diversas comunidades mapuches de la zona.

Imposible de sofocar con violenta represión, el objetivo del gobierno pareciera enfocarse en las últimas semanas en su contención en los medios. En plena recta final de una campaña presidencial que se observa compleja, cuando no adversa en el horizonte, la orden del día en La Moneda pareciera ser “mentir, mentir, que algo queda”. “¿Conflicto en la zona mapuche?, en absoluto, las partes dialogaron en La Moneda y todo resuelto”, “¿Niños heridos por el actuar indiscriminado de Carabineros en comunidades?, nada más alejado de la realidad. La culpa es de los mapuches, que los usan como escudos humanos”. Esto último lo señaló y con todas sus letras el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, tras ser duramente cuestionado el gobierno por organismos internacionales.

No fue casual la denuncia de Rosende. Su aparición en los medios, La Nación y El Mercurio paradójicamente unidos como buques insignias en esta campaña, coincidió con el arribo a Chile de una misión oficial de la UNICEF, encabezada por su representante Gary Stahl, quien sostendría reuniones con diversas autoridades de gobierno tanto en Santiago como en Temuco. Pero lo de Rosende no solo quedó en declaraciones. Un video filmado por Carabineros en Temucuicui y editado a conveniencia en sus cuarteles, era a ojos del personero de Estado la prueba fehaciente del último salvajismo acreditado de los mapuches. Allí se observaban dos niños junto a un comunero a rostro cubierto que interpelaba al Carabinero que los grababa. Quedaba claro que los menores, más que “escudar” al comunero, se protegían tras su figura. Pero la duda en los enviados especiales de UNICEF ya había sido instalada por Rosende.

Pese a ello, al acudir el lunes 2 de noviembre a La Moneda, Gary Sthal demandó del gobierno la “protección de los niños durante los allanamientos policiales a comunidades”. “No es para nosotros (el que) haya o no allanamientos, pero que en su actuar protejan a los niños. Hay diferentes maneras de actuar si hay niños presentes o no”, enfatizó Sthal. “(Hasta el momento), no hemos visto ninguna investigación imparcial para saber exactamente qué ha pasado. Para que no haya otra generación de chilenos marcada por la violencia, tenemos que saber qué ha pasado, y buscar una solución para que esto no vuelva a pasar en el futuro”, interpeló el personero de UNICEF, en directa alusión al violento actuar de Carabineros en el sur del país, actuar acreditado y documentado hasta el hartazgo por las propias organizaciones mapuches, organismos de derechos humanos y las propias instituciones públicas encargadas de la asistencia a los menores de edad.

La suerte que corren los niños mapuches en medio de la violencia policial viene siendo un tema conocido desde hace tiempo. En septiembre recién pasado, según reporte del El Diario Austral de Temuco, circulaba ya en la Junta Nacional de Jardines Infantiles de la IX Región (Junji) un informe elaborado por un profesional de la entidad estatal, Juan Carlos Catrío Huentecol. Este documento detallaba el daño psicológico observado en los niños producto de la constante irrupción policial en las comunidades. “Trastornos del sueño, angustia ante el ruido de helicópteros, miedo a la presencia policial y juegos donde simulan enfrentamientos entre Carabineros y comuneros, son las acciones más comunes apreciadas por Catrío”, decía la nota. Pero no se mencionaba nada de “escudos humanos”. No lo entiende así El Mercurio. Menos aun su brazo armado, La Segunda, que llegó a editorializar con la historia de los niños como “escudos humanos” inventada por Patricio Rosende. La editorial de La Segunda no solo se basaba en hechos inexistentes. También y sobretodo, era malintencionada.

Tan malintencionada como la actitud del General de Carabineros y Jefe de la Novena Zona Policial, Hero Negrón, quien tras recibir denuncias de niños afectados por la acción policial de parte del abogado del Observatorio Ciudadano, José Aylwin, tergiversó todo el trasfondo de la reunión, anunciando en El Mercurio que su institución investigaría a fondo la “utilización de niños” en las acciones de protesta mapuche. La nota de El Mercurio, titulada “Carabineros investigará presunta participación de niños en protestas mapuches”, versaba sobre la supuesta preocupación de la ONG encabezada por Aylwin, debido a que “algunos comuneros usan a menores dentro de las acciones violentistas”. Aylwin calificó la nota como una manipulación y “tergiversación absurda”.

“La denuncia de El Mercurio y el subsecretario Rosende no corresponde a la realidad. El trabajo de documentación que desde el Observatorio hemos desarrollado en los últimos años de las situaciones de conflicto interétnico que se viven en la Araucanía, que involucran a comunidades mapuche y efectivos policiales, no hemos constatado un solo caso de niños mapuche que hayan sido utilizados por las comunidades a las que pertenecen como escudos humanos”, señalaría en un comunicado posterior. A juicio del destacado abogado, “tanto el Subsecretario como el general Negrón no pueden alegar desconocimiento de esta realidad, puesto a que diversas entidades nacionales e internacionales, incluyendo el Observatorio Ciudadano, les hemos proporcionado información, ya sea verbal o escrita, sobre estos casos de violencia policial, instándolos a su investigación y sanción”.

“¿Qué hay detrás de estas denuncias entonces?”, se preguntó Aylwin. “Lo que está detrás de ellas, lo que se quiere esconder con ellas, es la responsabilidad de los agentes policiales del Estado en la violación de Derechos Humanos, en este caso de niños y niñas mapuche. Lo que se pretende escudar con ellas -utilizando la terminología de las autoridades- es la impunidad administrativa en que el alto mando de Carabineros, así como las autoridades gubernamentales de quienes dependen, han dejado los delitos cometidos por los funcionarios policiales en estos casos, a pesar de existir procedimientos administrativos para su investigación y sanción. Lo que se escuda, además, es la impunidad en que los tribunales militares han dejado los mismos hechos, dada su absoluta falta de imparcialidad para juzgar delitos que involucran a integrantes de las filas de las instituciones armadas, como lo son carabineros”, subrayó.

(*) Periodista. Director de Azkintuwe www.azkintuwe.org