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Entrevista
a Víctor Ancalaf en Cárcel El Manzano
- "Los mapuche
aun vivimos en dictadura"
Kolectivo
Mapuche Lientur
Por
Manuel Lincoñir, desde Concepción* / Periódico Azkintuwe / 5 de
enero de 2003
En
un diálogo al interior de la Cárcel El Manzano de Concepción, el werken
mapuche Víctor Ancalaf Llaupe, relató a Azkintuwe sus impresiones sobre
el gobierno de Lagos, el sistema judicial y la lucha de su pueblo, poco
después de ser notificado por el ministro Diego Simpertigue de una
condena a 10 años de cárcel por supuestas acciones “terroristas” en
la zona pehuenche del Alto Bio-Bio.
Llegamos a la cárcel El Manzano de Concepción cerca de las 13 horas. Es
día sábado y cientos de personas hacen filas en su exterior aguardando
poder visitar a sus familiares. El sol golpea fuerte sobre nuestras
espaldas y más aun sobre este moderno recinto amurallado y super vigilado
en el cual cerca de 5 mil internos cumplen sus respectivas condenas. “No
se trata de una cárcel cualquiera, sino de un recinto de Alta
Seguridad”, nos comenta un joven gendarme mientras esperamos en la
guardia el regreso de nuestras cédulas de identidad, solicitadas minutos
antes por el oficial a cargo para comprobar si en verdad somos quienes
decimos ser. La cárcel esta enclavada en las afueras de Concepción,
camino a la ciudad de Penco y a los pies de unos cerros plagados de pinos
de alguna empresa transnacional forestal.
En
la Cárcel El Manzano, además de la población penal común, conviven en
su interior 6 prisioneros políticos. Tres de ellos son chilenos, ex
miembros de agrupaciones armadas de izquierda y que arrastran pesadas
condenas desde fines de la dictadura militar. Los otros tres son mapuche,
uno de ellos Víctor Ancalaf Llaupe, werken de comunidades en conflicto de
Malleco, acusado de atentados contra la empresa Endesa-España en la zona
del Alto Bio-Bio. Por su participación en la lucha pehuenche, Ancalaf
acaba de cumplir un año en la cárcel. El ministro Diego Simpértigue, de
la Corte de Apelaciones de Concepción, lo acusa de ser “autor
intelectual y material” de una serie de atentados incendiarios que, en
un plazo menor a seis meses, redujeron a escombros maquinaria de la
empresa transnacional española en dicha zona cordillerana del Wallmapu.
Si bien
el dirigente niega su participación en estos hechos, el magistrado ya
hizo pública el pasado 2 de enero su decisión de condenarlo a 10 años
de cárcel, en uno de los dictámenes más severos que se haya aplicado
-hasta la fecha- contra un dirigente mapuche en la zona sur del país.
Sobre esta resolución y otros temas del acontecer nacional mapuche,
conversamos con Ancalaf en el módulo 9 de dicho recinto penal.
-Víctor, el pasado 2 de enero el ministro Simpertigue te notificó de
una condena en primera instancia a 10 años de cárcel por tu apoyo a la
resistencia pehuenche. ¿Qué nos puedes comentar la respecto?.
Bueno, sólo puedo decir que según la justicia winka se ha hecho
justicia. Eso al menos debe estar pensando el gobierno y los ejecutivos de
Endesa-España, dos de los sectores que complotaron para construir la
represa en el Bio-Bio y también para encarcelarme sin ninguna prueba
judicial. Por mi parte, estoy tranquilo. En la justicia mapuche, que es la
que a mi hoy me interesa destacar, soy inocente. Tengo mi conciencia
absolutamente tranquila. En la justicia mapuche, que es la justicia de mi
gente, de mi pueblo, no soy culpable de nada, por el contrario, soy una
persona que humildemente ha cumplido con su deber de apoyar a sus hermanos
en momentos de dificultad. No hacerlo habría sido ir en contra de mis
deberes como mapuche. Más me interesa destacar esto último, lo que diga
o no digan los tribunales chilenos sobre mi persona me tiene desde hace ya
mucho tiempo sin cuidado.
-Para los tribunales de justicia eres un “terrorista”...
Si, un terrorista. Hoy todos los mapuche somos terroristas a menos que
demostremos lo contrario. Es la nueva justicia. Se nos acusa de terrorismo
todos los días. A nuestros lonko, a nuestros jóvenes, a lamngenes como
Mireya o Patricia, sólo falta que acusen de terrorismo a nuestras
machi... es fuerte lo que está pasando, cada día se cierran espacios
para solucionar políticamente el conflicto y se privilegia criminalizar
nuestras demandas. Por esa vía no llegaremos a ningún lado, solo al
enfrentamiento y a llenar las cárceles. Este gobierno supuestamente
democrático está llevando las cosas demasiado lejos. Yo creo que las
posiciones se van a ir endureciendo. Si no hay soluciones políticas, sino
se discute el tema de nuestros derechos políticos y territoriales con
altura de miras, esto puede desembocar en cualquier cosa y la principal
responsabilidad entonces no será de nosotros los mapuche, sino del
gobierno y sus funcionarios.
- ¿Qué
lecciones crees que se pueden sacar por parte del movimiento mapuche de la
derrota en Ralko?
Yo veo varias lecciones. Una de ellas es la responsabilidad de los
dirigentes y de las organizaciones que un día declaraban por la prensa
que “darían la vida” por defender el territorio pehuenche y que al
final nunca se aparecieron por la zona cuando se los necesitó. Eso es ser
irresponsable. Peor aún, eso es crear falsas expectativas respecto de una
lucha que todos sabíamos difícil. Por ello, cuando se produce esta
negociación final entre las ñañas y el gobierno, algunos reaccionan con
sorpresa, incluso indignación, pero esa reacción simplemente reflejó el
desconocimiento de esas personas respecto de la situación en la zona. Yo
me pregunto qué esperaban que ocurriera. Otra lección tiene que ver con
asumir responsabilidades y no llorar sobre la leche derramada. Aquí todo
el movimiento pecó de flojera y de falta de visión política. Jamás se
le dio a Ralko la importancia que tenía como símbolo de resistencia,
incluso a nivel internacional. Ralko era un conflicto que pudo haber
cambiado para siempre la relación entre el Estado y los mapuche, pero se
desaprovechó una oportunidad histórica y hoy nuevamente el Estado ha
pasado sobre nosotros. Esas son lecciones que debemos aprender.
-Víctor, hoy mucha gente esta valorando iniciativas del gobierno como
el Informe del Nuevo Trato, donde se hace una especie de mea culpa histórico
de la relación Estado y pueblos indígenas. ¿Qué opinión te merece el
Informe? ¿Lo has podido leer?.
No, en lo personal no lo he podido leer completo pero si algunas cosas
aparecidas en la prensa. Mira, yo creo que son iniciativas meramente simbólicas
y si la gente las valora, pues bien por ellos. Yo quiero recordarte un
poco el contexto en que nace dicha Comisión de gobierno y en la cual yo
fui invitado a participar. Eso fue el año 2001, cuando el conflicto
estaba en su punto más alto y nosotros estábamos con el Mideplan
acordando la entrega de varios fundos en conflicto de Collipulli a manos
de comunidades, llegaron personeros de gobierno a mi casa, para invitarme
a conformar esta Comisión. Yo de inmediato les dije que no y por una razón
muy simple. No creo que el rol de los dirigentes políticos de un pueblo
sea andar haciendo informes. Ese es un trabajo académico y además, ya
está bueno de informes y diagnósticos, eso les dije. Más tarde
insistieron e incluso llegaron a ofrecerme la vocería mapuche en la
Cumbre Contra el Racismo y la Discriminación Racial que se iba a
desarrollar en Sudáfrica. Tampoco acepte esa invitación. Es en ese
contexto en que nace esa Comisión, en el contexto de las movilizaciones y
en la necesidad del gobierno de desinflar un poco el ambiente, sacando a
dirigentes políticos de su verdadero rol que es estar allí, en la lucha,
acompañando a sus comunidades. Por ello no aceptamos y creo que fue lo
mejor, ya que es poco probable que sus recomendaciones tengan futuro en
los hechos.
-En una de sus recomendaciones se plantea la entrega de”territorios
usurpados” a las comunidades. Incluso se ponen plazos, se habla de tres
años máximo.
Si miramos el pasado de este país y sus legislaciones podemos ver lo difícil
que es solucionar este asunto. En el Informe se habla incluso de
“expropiaciones” y eso me parece cuando menos afiebrado, tomando en
cuenta las reales condiciones políticas que vive el país. El gobierno
sabe que son declaraciones para la foto, es decir, declaraciones que le
permiten convencer a algunas comunidades, fortalecer la Conadi, mostrar
una cara un poco más democrática en momentos en que la represión y la cárcel
están primando ante la opinión pública de nuestro pueblo. Pero son sólo
eso, falsas esperanzas. Incluso, si tuvieran el convencimiento de entregar
esas tierras, ni el Parlamento ni sectores derechistas lo permitirían.
Además, siempre en la historia, cada vez que el Estado ha firmado un
acuerdo con los mapuche, las autoridades de turno lo han violado. Eso ha
pasado siempre. Por otro lado, lo que existe aquí en Chile es desde hace
mucho tiempo una dictadura disfrazada de democracia. Los mapuche como
pueblo vivimos todavía bajo una dictadura. No hablo de una dictadura
militar, sino de una dictadura económica, donde quienes realmente ordenan
el país son los grupos empresariales y no los políticos.
En la práctica
son los poderes económicos quienes ponen las cartas sobre la mesa al
gobierno y las autoridades, sean de derecha o de la Concertación, sólo
les cabe agachar la cabeza. Ya lo han dicho los empresarios hace poco, a
propósito del tema de Spiniak, que para ellos un gobierno de derecha o de
la Concertación les da lo mismo y que votarían encantados por Eduardo
Frei. Eso es una señal poderosa, están diciendo en el fondo que ellos
mandan en Chile y que estarían dispuestos a dejar votado a Lavin si este
no les garantiza “gobernabilidad”, es decir, paz para sus inversiones.
En ese contexto las recomendaciones del Nuevo Trato no van a llegar más
allá de lo simbólico, quizás algunas iniciativas se concreten, aquellas
de tipo folklórico, pero no veo posibilidades de que algunas medidas políticas
puedan prosperar debido a la negativa de estos poderes fácticos.
-Respecto del año 2003, existe la percepción que se trató de un año
judicial por excelencia. Condenas a dirigentes, encarcelamientos,
persecuciones, etc. ¿Cómo calificarías este año que pasó?
Bueno, como el año de la criminalización del movimiento mapuche. Este año,
más que ningún otro, el gobierno a hecho su apuesta por la represión,
por la judicialización de la demanda política de nuestro pueblo. Eso es
algo que sabemos mejor que nadie nosotros los presos políticos. La mayoría
estamos aquí encerrados sin pruebas, otros peñi en Angol y Temuko también
están encarcelados por desición de las autoridades y de los tribunales
racistas que operan en la zona sur. Se habla de hacer respetar el estado
de derecho, pero el Estado jamás ha respetado los acuerdos que ha firmado
con nuestro pueblo. Entonces, ¿qué estado de derecho defienden ellos?.
Eso me pregunto yo y eso le he dicho varias veces al ministro en visita
que me acaba de condenar. ¿Qué estado de derecho defiende usted?. Y el
se queda callado, sólo me mira y piensa. No sé que pensará, nunca me lo
ha dicho.
Pero más
allá de esta criminalización y de la gran cantidad de gente sometida a
proceso o encarcelada, lo que interesa es que como pueblo seamos capaces
de resistir, seamos capaces de encontrar fórmulas políticas que nos
permitan como pueblo, no como sector de comunidades u organización,
enfrentar esta arremetida del Estado y volcar el escenario político a
nuestro favor. Se vienen buenas conyunturas a corto y largo plazo. La
Cumbre de la Apec, muy pronto. El Bicentenario del Estado Chileno, también.
Son espacios que debemos utilizar para denunciar lo que sucede, para
movilizarnos. Internamente también debemos dejar de lado sectarismos que
a nada conducen y trabajar políticamente por unirnos en un frente común.
Más allá de tener diferentes formas de lucha, diferentes formas de
enfrentar al Estado, debemos concordar en algunas cosas, poner sobre la
mesa nuestros objetivos estratégicos y avanzar juntos.
-¿Y
tu piensas que el movimiento mapuche esta preparado para este paso? Te lo
planteo por la atomización que se observa, con cada organización
trabajando por su lado, sin mucha coordinación.
Yo creo que es posible llegar a instancias de coordinación. Esta la
gente, están los sectores organizados, está el newen, está la
conciencia cada día más fuerte. Yo creo que los dirigentes políticos de
nuestro pueblo deben estar a la altura de los desafíos que vienen y no
seguir cometiendo los mismos errores año tras año. Uno de esos errores
en los últimos años ha sido el caer en actitudes caudillistas y en
intentar imponer cada organización su línea política. Ambos son vicios
que debemos extirpar. Nuestro pueblo es diverso, son muchas las visiones
que existen respecto de lo que somos y debemos ser a futuro como pueblo,
pero eso es legítimo que exista. Debemos entender que estamos luchando
por la libertad de un pueblo, no de un sector social, no de un sector
territorial, hablamos de un pueblo, de una nación y en ese ámbito hay
algunas cosas que debemos ir transando entre nosotros para avanzar. Como
los palestinos, como los catalanes ahora, debemos ser capaces de confluir
en una idea común, en una idea de libertad a largo plazo para nuestro
pueblo.
Si esa
idea de pueblo se trabaja desde la cultura, bien. Si se trabaja desde las
artes, bien. Si alguien quiere aportar desde lo académico, pues que lo
haga. A nosotros nos toca la parte política, ponernos de acuerdo y
aceptar que no sólo “mi” organización tiene el derecho de hacerlo,
sino todas aquellas que dignamente trabajan como mapuche, las comunidades,
los estudiantes, los profesionales. Nosotros no podemos creernos dueños
de la verdad, sentirnos que somos "los más mapuche entre los
mapuche", ese es un error que se ha cometido y que ha causado un
grave daño al movimiento en su conjunto, fomentando la desconfianza y la
rivalidad entre nosotros. Creo que esas actitudes deben terminarse de una
vez por todas.
*
Esta entrevista es un extracto de un reportaje más extenso sobre la
situación de Víctor Ancalaf publicado en la tercera edición del períodico
mapuche Azkintuwe, Enero de 2004.
Amigos:
El siguiente correo electrónico ha sido habilitado por la
familia del werken mapuche Víctor Ancalaf
Llaupe para recibir declaraciones públicas,
cartas de apoyo al dirigente, así como también para
responder a las múltiples solicitudes de información
relacionadas con su injusto procesamiento por la Ley
Antiterrorista en la ciudad de Concepción.
Rogamos socializar esta dirección de email con organizaciones sociales
y políticas, así como también con organismos de derechos
humanos preocupados por la situación de los presos políticos
en Chile.
Desde Collipulli, Wallmapu
Karina Prado
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