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En la CUT hay despidos, prácticas
antisindicales, no pago de sueldos y deudas previsionales...
por Arnaldo Pérez
Guerra
Fotografía: Fernando González Olivares
Mario
Bascuñán, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Central Unitaria
de Trabajadores (CUT), labora en la multisindical desde hace 6 años. Hace 3
fue elegido presidente, lo que dio comienzo a una áspera relación laboral
con dirigente máximo de la Central, el sindicalista socialista Arturo Martínez.
“Los intereses de los trabajadores muchas veces se contravienen a los
deseos manifiestos de los que por accidente se encuentran en representación
legal de la CUT; máxime, si estos se han caracterizado por tener hábitos
autoritarios que muchas veces rayan en prácticas dictatoriales como es el
caso de Arturo Martínez, quien, al verse impedido de aplicar sus políticas
abusivas y unilaterales, inició una rabiosa persecución en mi contra”,
argumenta.
Los
problemas laborales en la CUT se arrastran hace mucho. Al constante retraso
en el pago de sueldos, hoy se suman despidos, deudas previsionales, de salud
y de la Caja de Compensación 18 de Septiembre, lo que afecta a una veintena
de secretarías, secretarios técnicos y auxiliares de manutención, y al
propio presidente del Sindicato. Unos 18 trabajadores no han podido
atenderse médicamente porque en la Caja de Compensación no han recibido
los pagos de sus cotizaciones. A 7 trabajadores del extinto periódico
“Chile Justo” de la CUT se les deben más de 3 meses de sueldo. A lo
anterior se suman dos despidos antisindicales, uno de ellos afecta al
auxiliar Marco Brull, quien perdiera un ojo durante la concentración del 1º
de Mayo de 2002, por defender a Martínez mientras este leía el discurso
principal del “Acto por los derechos de los trabajadores”. A Brull también
le adeudan sus cotizaciones previsionales. Según la Ley Bustos, ningún
trabajador debe ser despedido si sus pagos no están al día.
Todo
reventó el 10 de junio con el proceso eleccionario para renovar directorio
en el sindicato. “Como se montara una dura máquina dirigida por Martínez
para impedir mi repostulación, no me presenté a la reelección”, dice
Bascuñán. Resultó elegido presidente un militante comunista, Jaime Palma,
pero le hicieron renunciar a las pocas horas de resultar electo. Junto con
esto, Martínez obligó a los demás trabajadores a renunciar al sindicato
para así dejarlo morir so pena de ser despedidos. “Mi oposición a tan
brutal intervención encontró respuesta en otros pocos compañeros y, de
acuerdo a las facultades que otorga la ley, reactivamos el sindicato. Al
momento de darle a conocer al señor Martínez tal diligencia, y que de
acuerdo a la ley el cargo de presidente había recaído en mi persona, montó
en cólera y profirió duros insultos y amenazas en mi contra”, dice Bascuñán.
Tampoco la actitud de Martínez es nueva. Un comportamiento similar tuvo con
el anterior presidente del Sindicato de la CUT, y también militante PS, Héctor
González.
Prácticas antisindicales y fiscalización
Los
hostigamientos contra el presidente del sindicato
continúan. En un pretendido memorando el Tesorero de la CUT, Guillermo
Salinas (PC) le notificó que se le trasladaba de función a cubrir labores
de auxiliar de aseo y asistencia desconociendo que esa orden, para los
efectos legales del derecho laboral, es una manifiesta práctica
antisindical. “Al no querer entender que debía rectificar esta orden
unilateral y revanchista,
me vi en la obligación de dirigirme a la oficina de la Inspección del
Trabajo respectiva y denunciar esta conducta, para, de acuerdo a la ley,
exigir una fiscalización”, agrega Bascuñán.
La
Nación Domingo del 12 de diciembre de 2004 relata lo vivido por el
fiscalizador Fernando Baeriswyl cuando concurrió a la CUT a notificar a
Arturo Martínez, por prácticas antisindicales y no pago de cotizaciones
previsionales.
La
fiscalización fue realizada el 26 de noviembre, originada en la denuncia
ante la Inspección en contra de los dirigentes de la CUT Arturo Martínez y
Guillermo Salinas, a quienes Bascuñán acusó además de “hostigamientos
y practicas antisindicales”. Baeriswyl notificó a Martínez por el
maltrato que le estaba dando a los funcionarios. En la planilla, anotó que
se le adeudan cuatro meses de previsión
al dirigente. Martínez en presencia del fiscalizador agredió verbalmente e
intentó golpear a Bascuñán. Según La Nación Domingo “el mismo
Baeriswyl le indicó a Martínez que su actitud denotaba claramente una
‘práctica antisindical’ y, tras escuchar esto, Martínez las emprendió
también contra el fiscalizador. Lo comenzó a insultar, al tiempo que
descalificaba a Bascuñán, gritándole a viva voz que era un ‘muerto de
hambre’. (...) Baeriswyl, aunque prefirió no referirse al tema, dijo que,
en los 27 años que lleva ejerciendo este cargo, nunca había vivi do
una situación como ésta. ‘Quedé impactado. Es primera vez que veo una
situación de tanta violencia. No tengo palabras y no me corresponde
calificar al señor Martínez, pero creo que la multa debería ser mucho
mayor’, sostuvo. Hasta hoy, Mario Bascuñán asiste diariamente al
trabajo, para que no lo acusen de abandono de labores”.
Bascuñán
agrega que en presencia del fiscalizador y cuando fue notificado Martínez
de la diligencia, éste lo insultó soezmente y lo agredió físicamente
“intentando sacarme a golpes de su oficina, cuestión que avala el informe
del fiscalizador; amenazándome, además, con las penas del infierno. Como
intervino el fiscalizador, para tratar de poner cordura, las emprendió
contra él, acusándolo hasta de fascista”.
Según
Bascuñán y otros trabajadores del Sindicato en la CUT existe un completo
desorden económico en la Central, pese a los cuantiosos recursos que fueron
entregados por concepto de devolución de bienes y los aportes por el pago
de las cuotas de las organizaciones afiliadas. El “desorden” afecta
principalmente a los trabajadores que sufren el rigor de la impuntualidad en
los pagos de sueldos, imposiciones y deudas contraídas con la Caja de
Compensación 18 de Septiembre, “con todo el daño que ello implica para
los antecedentes económicos de cada uno de nosotros, puesto que esto ha
significado que desde hace un tiempo a esta parte estamos identificados como
deudores morosos en DICOM. En estricto rigor, mi denuncia a un
comportamiento determinado del presidente de la CUT obedece a que Martínez
y otros, hacen gárgaras con el respeto a los trabajadores cuando por la
prensa se refieren a los empresarios. En todo caso nada es nuevo en la
actitud del señor Martínez. Es sabido que siempre ha mantenido relaciones
autoritarias, soberbias, abusivas y hostiles, producto de su compleja
personalidad y reconocida ignorancia. Desde el período de su mandato en la
Central, decenas de trabajadores han desfilado como empleados o secretarias,
al revés de sus antecesores que privilegiaron una armónica relación
laboral, ya que entendieron que cada trabajador, cada secretaria de la CUT,
es y debe ser un potencial y permanente colaborador del movimiento
sindical”.
Misivas sin respuesta
Bascuñán
le relató lo sucedido al presidente del PS, Gonzalo Martner, solicitándole
que hiciera llegar el caso al Tribunal Supremo del PS para que Martínez
fuera sancionado.
Otra
misiva que envió Bascuñan tiene por destinatario al Secretario General del
Partido Comunista (PC), Guillermo
Teillier. En ésta, Bascuñán le informa que a instancias de Guillermo
Salinas se les obligó a renunciar al sindicato a los trabajadores de
filiación comunista y al recién elegido presidente por un período de dos
años, Jaime Palma, “poniendo fin, de este modo, a una organización que
era capaz de coordinar las demandas más inmediatas pero simples de los
trabajadores de la CUT. Esta intervención brutal e innecesaria, fue
rechazada por un grupo de trabajadores que aunque minoritario, conocedores
de la decencia y responsabilidad, optaron por reactivar el sindicato en un
proceso legal y justo, como consta en los antecedentes de la Inspección del
Trabajo”.
Bascuñán
continúa el relato informando a Teillier que a partir de ese momento,
comenzó un proceso de persecución y que el Tesorero Nacional de la CUT y
militante comunista fue quien le comunicó que le cambiarían
de funciones “en circunstancias que, por mandato del estatuto al
Tesorero no le corresponde entrometerse en los asuntos de Administración y,
para más, la solicitud es una acción ilegal. Ante mi negativa, respaldado
por razones legales y, por tanto, exigible al cumplimiento que demanda la
ley, me vi en la obligación de hacer la denuncia en la Inspección del
Trabajo, desde donde se nombró un fiscalizador que notificó al presidente
de la CUT de la práctica antisindical y que se me debía reincorporar a la
labor que vengo manteniendo por espacio de 4 años”.
Bascuñán
solicita la intervención de Teillier en el caso. “Aclaro que me llama
poderosamente la atención que un individuo identificado con el Partido de
Luis Emilio Recabarren, padre de la organización popular y sindical, no se
compadezca con la declaración de principios de esa colectividad, con su
historia y compromisos permanentes por la reivindicación de los
trabajadores, y se transforme en uno más de aquellos que son la antítesis
del respeto a las normas establecidas en la ley laboral, eternos
patrocinadores de la violación a los derechos más esenciales de los
trabajadores y principales instigadores del cruento Golpe de Estado que hace
30 años castigara de la manera más brutal a los vastos sectores populares.
¿Quién más en el PC, aparte del señor Salinas respalda esta práctica
tan mediocre y deleznable? ¿Por qué puede ser mala la existencia de un
sindicato en la CUT?”.
Muchos
militantes y dirigentes sindicales comunistas le han expresado su
solidaridad en privado por la causa que defiende. Bascuñán quiere saber si
la actitud de Salinas es avalada por la Dirección del PC. “Es por tanto
imperativo aclarar el rol y la actitud del señor Salinas. Sería lamentable
que siguiera en esta vorágine de amenazas y amedrentamiento. La actitud
demostrada por Salinas no se compadece con el compromiso histórico que ha
tenido cada uno de los dirigentes sindicales y políticos del PC. Sólo me
cabe agregar, que los dobles estándares jamás han sido tolerados en el
movimiento sindical, y que aquellos que se comportan desafiando la voluntad
popular, tarde o temprano terminan al descubierto y finalmente
castigados”.
Hasta
ahora, Bascuñán no ha logrado respuesta. Los problemas en la CUT
continúan.
Foto: Mario Bascuñán
Riquelme, presidente del Sindicato de Trabajadores de la CUT
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