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Chile - Solidaridad con los Presos Políticos - Febrero 20044 |
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Una Salida al Mar para
Bolivia Pareciera que escribir una nota con un título donde se abogue por una salida al mar para Bolivia concita hoy la rabia y enerva los sentimientos patrióticos de los nacidos en Chile. Pero más allá del lugar donde cada uno vió la luz de la vida, ella misma nos ha demostrado que en los momentos de profunda crisis interna los gobiernos bolivianos y los sectores explotadores que lo controlan han levantado la reivindicación de una salida al mar para Bolivia.
Exigencia que había sido aceptada por el gobierno boliviano y los sectores que lo controlan demostrando que para ellos lo importante era ganar dinero y que a pesar del odio que esos sectores fomentan contra Chile a la hora de hacer negocios, todos los caminos conducen a Wall Street. Este es el tema central que aparece detrás de las declaraciones del gobierno de Carlos Mesa que intenta de esta manera desviar las tensiones internas, canalizándolas hacia el viejo anhelo boliviano de recuperar la salida al mar que ese pais perdió hace 125 años en una injusta guerra contra Chile, azuzada por el imperio inglés. El atraso y el subdesarrollo que padece Bolivia es producto del sistema capitalista que ha desbastado ese país. Recursos naturales no faltan en Bolivia ni en el continente el asunto siempre ha sido la repartición de la riqueza y ese hecho no se puede ocultar disfrazándolo como que todo dependiera de la salida al mar . Chile y Argentina, a modo de ejemplo, han gozado siempre de una inmensa costa marítima y sin embargo la pobreza y la miseria sige estando presente en ambos países. Por supuesto que Bolivia tiene derecho a una salida al mar, y esta debe ser negociada con Chile. La formula se debe encontrar integrando valores de reciprocidad, de solidaridad e integración regional que deriven en una zona de soberanía compartida, donde no exista la supremacía de ningún estado sino el interés común de dos pueblos que buscan una vida mejor suprimiendo al menos gastos innecesarios en defensa y armamentos. Nadie puede esconderse tras tratados impuestos a sangre y fuego hace más de un siglo. Los tratados se pueden revisar, cambiar o suprimir, de allí que nosotros nos atrevamos a sugerir en primer lugar el diálogo entre los sectores populares organizados de cada país. Que la inventiva popular elabore soluciones y las discuta con sus respectivas poblaciones en la búsqueda de un consenso nacional que exija de los gobiernos su aplicación inmediata. Porque si les dejamos la responsabilidad a los políticos y sus asesores militares se corre el riesgo de que el asunto termine en la mesa de trabajo del Pentágono interesado como siempre en vender su armamento viejo. Entonces, busque Ud. a un boliviano, o Ud. a un chileno y empecemos a conversar dejando de lado el patriotismo y el nacionalismo que siempre han utilizado los poderosos para hacernos pelear entre nosotros. Busquemos nuestros intereses, como pueblos repletos de necesidades y ganas de un mundo mejor , dejando de lado los intereses de las transnacionales que tienen en su planilla de sueldos a los integrantes de la clase política de Bolivia y Chile. Comité de Redacción de Revista La Lanza, Estocolmo, Suecia, Febrero 2004 |
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solidaridadchile@yahoo.com |
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